Spinoza
Comprender los afectos y nuestra pertenencia a la naturaleza para ampliar la autonomía racional.
Spinoza examina las causas de los afectos y el margen de acción que ganamos al comprenderlas.
Ética
1677 · publicación póstuma
Un sistema de la realidad
Escrita mediante definiciones, axiomas y proposiciones, la obra enlaza metafísica, conocimiento, afectos y libertad. Existe una única sustancia infinita, Dios o la Naturaleza; las cosas particulares son sus modos. Dios no es un legislador personal exterior al mundo. Todo se sigue necesariamente de la naturaleza divina: Spinoza rechaza las causas finales y el libre albedrío entendido como elección independiente de causas.
Mente y conocimiento
Pensamiento y extensión son atributos de esa misma realidad. La mente humana es la idea del cuerpo; ambos se entienden como expresiones de una misma sustancia. Spinoza distingue imaginación u opinión, razón y conocimiento intuitivo. La imaginación ofrece una experiencia parcial, dependiente de encuentros y asociaciones; la razón alcanza relaciones comunes y explicaciones adecuadas. El error procede de la insuficiencia del conocimiento, no de una facultad positiva destinada a equivocarse.
Una explicación de los afectos
Cada cosa se esfuerza por perseverar en su ser: el conatus. En nosotros, ese esfuerzo se expresa como deseo. La alegría aumenta la potencia de actuar y la tristeza la disminuye. Amor, odio, esperanza y miedo se explican a partir de estas dinámicas. Somos pasivos cuando dependemos de causas que comprendemos inadecuadamente; somos activos en la medida en que lo que hacemos puede explicarse por nuestra propia naturaleza mediante ideas adecuadas. Para contrarrestar una pasión hace falta un afecto más fuerte; conocer su causa puede intervenir en ese proceso.
Libertad y felicidad
La libertad consiste en comprender el orden causal y actuar con mayor autonomía racional dentro de él. La cooperación entre personas guiadas por la razón aumenta su potencia común. La culminación es el amor intelectual de Dios: comprenderse como parte de la totalidad necesaria y experimentar la alegría de ese conocimiento. Spinoza llama beatitud a esa actividad de entender y a la alegría que la acompaña.
Mención en La Asignatura Oculta: pp. 177–178 y 295.