Søren Kierkegaard
El amor al prójimo como responsabilidad y práctica que no depende únicamente de la inclinación.
El amor al prójimo alcanza también a quien carece de atractivo o de utilidad para nosotros. Kierkegaard examina las obligaciones que nacen de esa igualdad.
Las obras del amor
1847
El amor como tarea
Estas deliberaciones cristianas, publicadas con el nombre del autor, examinan qué significa amar al prójimo. Kierkegaard desplaza la atención desde la intensidad de un sentimiento hacia la responsabilidad que el amor impone. El mandato exige sostener la relación también cuando decaen el entusiasmo o la reciprocidad. De ahí la atención del libro a las obras y a la continuidad del amor.
El prójimo no se elige por afinidad
La amistad y el amor erótico contienen preferencias: amamos a determinadas personas por su singularidad y por nuestra relación con ellas. El amor al prójimo introduce una igualdad más radical: cualquiera puede reclamarnos reconocimiento, también quien no nos atrae o no nos corresponde. Dios aparece como término mediador de la relación. Esto cuestiona tanto el egoísmo abierto como la posesividad que puede esconderse dentro de vínculos aparentemente generosos.
Se reconoce por sus frutos
El amor tiene una raíz interior que no podemos inspeccionar directamente, pero se manifiesta en obras. Una misma acción externa puede nacer de vanidad, dominio o amor; su significado depende de esa disposición interior. Edificar al otro, conservar la esperanza, perdonar y evitar que la sospecha gobierne la relación son formas de esa práctica. Amar a los muertos ofrece un caso especialmente revelador porque no permite esperar utilidad, respuesta ni reconocimiento a cambio.
Permanecer sin poseer
La obligación busca dar continuidad al amor cuando la inclinación fluctúa. Esa obligación recae en quien ama: exige examinar las propias expectativas y el interés con que se acerca al otro. El fundamento cristiano es explícito. Ante Dios, el deber de amar alcanza también a la persona que nos decepciona o deja de correspondernos.
Mención en La Asignatura Oculta: p. 179.