Blaise Pascal
La grandeza y fragilidad humanas, los autoengaños y los límites de la razón.
Pascal observa cómo la ambición, el entretenimiento y el trabajo pueden ocuparnos hasta impedir que atendamos a nuestros temores.
Pensamientos
1670 · publicación póstuma
Fragmentos de una defensa del cristianismo
El libro reúne materiales de una apología que Pascal no terminó. El orden cambia según las ediciones, que organizan de distinta manera los argumentos y observaciones conservados. Su punto de partida es la contradicción humana: somos frágiles y dependientes, pero capaces de conocer nuestra fragilidad y de concebir exigencias de verdad y justicia que no logramos satisfacer.
Grandeza, miseria y diversión
La grandeza humana reside, entre otras cosas, en el pensamiento; la miseria aparece en nuestra inconstancia, vanidad y sometimiento a la costumbre. La diversión designa todo aquello con lo que evitamos afrontar nuestra condición: también la actividad prestigiosa, la ambición y el trabajo pueden servir de huida. A menudo necesitamos la agitación de perseguir algo para evitar quedarnos a solas con nosotros mismos.
Los alcances de la razón
Pascal utiliza la razón contra la credulidad y contra la pretensión de que pueda fundamentarlo todo. El corazón nombra una forma de aprehensión inmediata que incluye primeros principios y, en otro registro, la relación religiosa. Pascal lo distingue del razonamiento discursivo. La apuesta introduce un razonamiento práctico sobre cómo vivir ante la incertidumbre acerca de Dios. No demuestra su existencia ni sustituye por sí sola la fe.
La respuesta cristiana
Para Pascal, el cristianismo explica conjuntamente la dignidad y la desorientación humanas mediante creación, caída y redención. Cristo ocupa el centro: conocer a Dios sin reconocer nuestra miseria conduce al orgullo; reconocer la miseria sin esperanza conduce a la desesperación.
Mención en La Asignatura Oculta: pp. 66, 294.